miércoles 25 de febrero de 2009

Leyendas

Las leyendas negras en torno a él...
Una vez se enteró de que alguien lo había destacado como "el único gran diseñador del mundo que no tiene el culo roto". Otro, maledicente, retrucó "bueno, el único no puto, pero el culo sano no lo tiene".
Alrededor del negro final de su adolescencia y de su brusca adultez en Grecia, habían llegado todos los datos mezclados de una manera hermosa, lo que hacía que el retrato resultante no fuera él, pero se le pareciera mucho.
Por ejemplo, el cinismo que le adjudicaban: la idea de que maquiavélicamente Tobi se había prostituido para juntar dinero e invertirlo en su vocación... el diseño. Era palabra aceptada en las malas lenguas que Tobi era un trepador capaz de cualquier cosa, y cuando veían su aspecto de adolescente aplomado pensaban peor.
Nada podía estar más alejado de la realidad de Tobi que el hecho de ser cínico. Quizá todo su problema era que no podía ser un poco cínico. Pero ¿quién iba a creerlo, con su ascenso meteórico en un lustro desde los caños hasta Cannes? Tobi dejaba que hablasen, y se limitaba a: no hacerse cargo de que sabía lo que decían de él; y utilizar el malentendido en su favor.
Para colmo, el tano había armado una leyenda sobre cómo Tobi manejó las negociaciones de asociación tan bien que Soldi terminó recibiendo un menor porcentaje del que esperaba en su cálculo más pesimista. Soldi era otro que generaba leyendas negras, y que Tobi hubiese podido burlar al más hábil ejecutivo del mundo del diseño europeo le daba al pendejo una imagen titánica (Prometeo, ni más ni menos).

viernes 13 de febrero de 2009

Falta de sueño

Malditas rusas, por qué tendrán que coger tan bien...

miércoles 11 de febrero de 2009

Anotaciones para London 20 10

En un momento, Jaspe se tiñe el cabello color miel y se corta la melena, lacia, igual que Tobi (con el flequillo entero detrás de las orejas).
Alguien (quizá Félix) lo apostrofa: "Loco, decile que se cambie el peinado, parecen hermanos".
Es otra estrategia del tano para cimentar su imagen pública: la familia tipo, sonriente, joven, bella, feliz, exitosa, mimetizada. Y un poco el morbo de un parecido que parece casual, que no está enfatizado sino apenas sugerido: dos ángeles gemelos.
Igual, a Tobi le extraña la acotación de Félix, porque ella es re flaquita y tiene ojos azules (y él ojos ámbar).
Luego le da un ataque de pánico cuando piensa que lo que los hace tan parecidos es la comunión de gestos, entrelazados y construidos por casi una década de convivencia verdaderamente simbiótica.
¿Cómo imaginar una vida sin ella al lado? Puf: se le vacía el pecho de sólo pensar en esa remota posibilidad. Se muere sin ella.
Reacción (quizá mórbida) de la rubia al advertir el parecido. Ambigüedad.

martes 27 de enero de 2009

Acotaciones sobre la diferencia entre estética y gusto estético

No se escucha Bach con la misma predisposición que se escucha Calamaro o los Auténticos Decadentes o Los Pibes Chorros o Cobián. No se trata de mejor o peor, "alto con respecto a bajo, viejos ídola fori de Occidente" (ver Cortázar, "Rayuela"): se trata de distinto.
Yo creo que no hay una actitud única para la escucha, como no no la hay para la lectura o para la actividad de fruición artística que sea: una guitarreada con arias de Bach probablemente sea un asco, no así con canciones de Calamaro o de Sui Generis; una rave con sinfonías de Mahler sería lo mismo. Pero eso no es culpa de Bach o de Mahler (o de Calamaro o de los Pibes Chorros), sino de (diría Wittgenstein) aplicar las reglas de un juego de lenguaje a otro, con lo cual "la rueda no engrana en ningún lado y queda girando sola".
Yo no creo que exista algo como "el valor de la obra de arte en sí" o "la belleza en sí" o demás metafísicas tácitas o expresas.
A partir de allí, la referencia para definir el valor de un artista deja de ser "la belleza" (concepto teñidísimo de metafísica, inevitablemente) y pasa a ser: o bien el valor estético que una comunidad o un sector le adjudica a ese artista, o bien (en términos estructurales) la cualidad diferencial que tiene dentro de su serie (y sólo dentro de su serie: la comparación con Bach es deliberadamente provocativa y absurda). Estos dos parámetros no se excluyen mutuamente, sino que la mayor parte de las veces se complementan.
Así, en el plano del gusto, es decir de la doxa, uno está en todo su derecho de decir que Mozart le aburre o que Dylan es un compositor del montón o que Calamaro es un patán; pero a nivel de análisis estético (en cualquiera de los dos sentidos mencionados en el párrafo anterior), tal tipo de consideraciones es irrelevante: ¿qué sentido tiene hablar de las imperfecciones del castellano de Cervantes?: inventó la novela en castellano, clivó el castellano como idioma literario de quinientos millones de personas; ¿qué sentido tiene decir que las composiciones de Mozart le parecen a uno (no es mi caso, aclaro) todas iguales, o que (como bromeo siempre) las pinturas de Pollock le merecen la pena de muerte?: ellos fueron fundamentales para lo que vino después.
Así, Andres Calamaro o César Aira son centrales para el canon de sus respectivas series de estos tiempos nuestros (tristes tiempos estos, por cierto).
Como ustedes saben, me cago en el canon, pero si entramos a discutir el canon, esa consideración personal deja de tener valor: estamos debatiendo, o, al opinar, proponiendo al debate, un concepto o una idea que inevitablemente se someterá a disputa.
Y la disputa no termina nunca. Los dioses de la estética, de la crítica, de la historia, tejen cánones para que las generaciones futuras tengan algo que cantar, para decirlo homéricamente.

jueves 25 de diciembre de 2008

Tobiáceas

"El reino está en su interior, y está afuera de ustedes".
"Sus discípulos le dijeron: '¿Cuándo llegará el reposo de los muertos, y cuándo vendrá el nuevo mundo?' Él les dijo: 'Lo que ustedes esperan ya ha llegado, pero no lo reconocen'".
"Sus discípulos le dijeron: '¿Cuándo llegará el reino?' Jesús dijo: 'No llegará por esperarlo. No se tratará de decir Aquí está o Allá está. Antes, el reino del padre está desplegado sobre la Tierra, y los humanos no lo ven".

Evangelio de Tomás (¡Tomi, o sea el gemelo! ¡De Jesús!)
3:1, 51, 113

Pasaje spinoziano en este último fragmento. Muy tobiáceo todo. ¡Casi zen, che!

martes 18 de noviembre de 2008

Tragedia poética

Yo también, como Rubén Vedovaldi, alguna vez garabatié poemas bajo los efectos de la marihuana y creí que estaba escribiendo versos trascendentales, para descubrir, al releerlos tiempo después, que no me entendía la letra.

lunes 17 de noviembre de 2008

La espuma de las orillas

La sabiduría popular (valga el oxímoron) suele valorar distintamente a los ejemplos de esas dos categorías parasociológicas llamadas el turro y el garca.
Quizá sea porque el turro es un pobre (un pillo, un Lazarillo de Thormes, un Sancho Panza) que le rapiña migajas a los más poderosos que tiene al alcance, y el garca es un tipo que vive a expensas de los menos afortunados que él.
Ahora bien, las categorías se vuelven un poco confusas en la práctica: los rockeros nacionales y populares (vade retro) consideran positivamente (cuando no lo imitan arteramente) a Andrés Calamaro, que es un turro divino, pero suelen detestar a Gustavo Cerati (que es un chanta de guante blanco, a comparación del Salmón, que te roba a mansalva y con la mayor impudicia).
Lo loco es que los discos de Cerati suelen ser muchísimo mejores que los de Calamaro, que es tan desparejo cuan prolífico y a esta altura nadie puede negar que es uno de los mayores compositores de la música popular argentina de toda la historia (igual que Cerati): hay decenas de canciones de Calamaro que son gloriosas, y que pagan los centenares de latrocinios imperdonables que le hacen merecer la horca casi todo el tiempo. Cerati, en cambio, como el Indio Solari, saca un disco buenísimo cada tres o cuatro años: si me preguntan, son los únicos dos veteranos que quedan indemnes en este tiempo de Pop Art y Mega.
Supongo que el rechazo a Cerati tiene que ver con que Calamaro es pueblo, es de Avellaneda, y Cerati un pibe típico de clase media de barrio más o menos pudiente (Villa Ortúzar, para más datos). Una cuestión de piel, digamos. Y sobre todo, porque encarna el ideal tilingo-argento del star rock local.
Quizá lo que nos cae tan simpático del Calamar es su notable descaro o inconciencia para mezclar rosas con excrementos. Yo todavía no llego a decidir si es un patán desidioso o un quemado genial. Sospecho que alguna cuenta llega a darse. Lo milagroso en Calamaro es que, con su fórmula y método creativos, el resultado es la mierda cochambrosa que se escucha por las radios con la etiqueta de “rock nacional”. El secreto de Calamaro para dar en el blanco tantas veces, estoy seguro (y esto lo ignoran los descerebrados que rascan la guitarra con los mismos cuatro acordes eternamente), es la inmensa cultura musical del pibe, que a los dieciocho ya era una enciclopedia de rock, bolero, salsa, cumbia, rancheras, tango, folclore y demás yerbas, y que tiene nociones de melodía y armonía (una formación, digamos) que sin ser de “músico erudito” le permiten dominar el formato canción con una sabiduría silvestre digna de Troilo o de Yupanqui o de Dylan o de Lennon-McCartney en sus mejores momentos (que son la minoría, lo reconozco). Eso es lo que hace posible hacer canciones de tres o cuatro acordes o de tónica-dominante y, como los grandes barrocos (pienso en Bach), ser sublime a veces.

lunes 3 de noviembre de 2008

La próstata

El domingo que Boca le ganó a River, cayó un amigo muy culto que es teólogo valdense. En el 2007 le había prestado una versión (muy vieja por cierto) de El libro de Jaspe y comentamos un rato las impresiones que le produjo el libro. Me hizo unas devoluciones muy interesantes, como un cierto cambio en el tono utilizado (por ejemplo entre palabras soeces y palabras "asépticas" como "pene"). Las mejores devoluciones, para mí, son esas que me obligan a pensar y repensar (no siempre recordar, como en este caso) por qué una cosa está puesta de determinada manera y no de otra: la respuesta (que encontré recién hoy, pensando en este posteo) es que el pibe se escuda en un lenguaje técnico para describir las situaciones en las que es sometido por un hombre.
Eso me lleva al segundo (y principal) punto del que hablamos: es la conducta bisexual que asume Tobi en el libro. O sea: para él es "claramente bisexual, porque, si no, no se explica cómo el tipo puede seguir teniendo sexo, aunque sea por guita. Porque él les tiene que dar una satisfacción, una conducta satisfactoria, a sus clientes; en el amor te podés dar el lujo de no ser un gran amante, hasta de ser frío, pero en una relación de sexo profesional, tenés que ser bueno, y ¿cómo puede lograr eso sin sentir un cierto placer?", me dijo.
Yo le respondí con ciertas cuestiones filosóficas que andan por los costados de mi escritura (mi "visión de mundo", dirían las profesoras de Castellano de la secundaria), como ser: el hombre SIENTE PLACER SEXUAL AL SER PENETRADO; CUALQUIER HOMBRE. Esto es así por una cuestión fisiológica, a saber, que cuando el pene entra totalmente en el ano, con el movimiento (pistoneante, diría Tobi) roza la próstata del penetrado, lo que produce a su vez erecciones espantosas y muchísimas veces el penetrado eyacula en un clímax que es tanto anal como peneano (la gloria es, en esa situación, que ambos acaben al mismo tiempo); ahora bien: esto no ocurre en la mujer, porque entre el pene que entra en el ano y el órgano sexual femenino se interpone nada menos que el útero, que impide ese roce; por eso en general las mujeres se indignan cuando les proponen practicarles sexo anal: o tienen horror a probarlo por el tema del dolor, o bien lo probaron y más que nada les dolió.
Segundo punto: decir bisexualidad implica, para mi gusto, caer inocentemente en los cánones creados por lo que Foucault ha llamado la normalización, es decir la producción de standards de salubridad física y mental, criminalidad, sentimiento del mundo, etcétera; en suma: la producción de identidades según determinados parámetros que no existieron nunca antes y que no tienen por qué durar demasiado más; los normalizados exitosamente son los normales; los que están al costado (los locos, los enfermos, los erotómanos, los viciosos, los criminales, los homosexuales, los artistas, etcétera), son los anormales, pero estas categorías de anormalidad tienen una cualidad identitaria que surge de este proceso de normalización: no existían antes (en el sentido que la modernidad les imprimió: locos, enfermos y putos existieron siempre: aclaración para neófitos). Sintetizando con jerga heideggeriana: los entes estuvieron siempre ahí, lo que muta es el Ser (es decir, el significado adjudicado a los entes).
Esto nos lleva a la base de la que parte Foucault para armar su filosofía: la Modernidad nace, simbólicamente, con Descartes, que funda la concepción del yo moderna; en jerga deleuziana: sustancializa el yo (confunde el plano óntico con el ontológico, diría Heidegger). A partir de esta noción que entiende el sujeto ya no como instancia discursiva (el sub jectum con que los latinos tradujeron el hypokéimenon aristotélico) sino como existente objetivamente en el mundo, se funda la subjetividad burguesa, opuesta a los entes (la res extensa cartesiana), a los que el humano, como pináculo de la creación bíblica, tiene derecho a dominar y explotar (recordemos, al paso, que Spinoza ya criticó este estatus ontológico especial en su Ética more geometrico demonstrata, y no casualmente Tobi, tout se tient, alude a Spinoza en el mail que finaliza El libro de Jaspe).
Bueh, me fui por las ramas. Sigo.
Pendularmente, lo que ocurre con determinados sectores marginalizados (anormalizados), como los homosexuales, es que en determinado momento (años 60, por poner una fecha), comienzan a luchar abiertamente por sus derechos, pero, paradójicamente ("la crítica forma sistema con lo criticado", diría Derrida), asumen para ello "orgullosamente" las características de la anormalidad que les propinó la sociedad, invirtiendo sus connotaciones (el famoso orgullo gay). Ahora bien: esta actitud no hace otra cosa que prolongar la actitud marginalizadora, aunque la cambie de signo.
La pregunta que tácitamente circula por la actitud que asume Tobi (y explícitamente en un pasaje de la novela) es que no tengo por qué asumir (en el sentido de ontologizar) una identidad sexual determinada dentro de las que la cultura creó (esto me recuerda el pasaje del Tractatus de Wittgenstein, donde se refiere metafóricamente a la mecánica newtoniana como una malla triangular que recubre el mundo: explica el mundo, pero no es el mundo; "el mapa no es el territorio", se dice sabiamente por ahí). Y que parte de la actitud consumista que nuestra sociedad (posmoderna) quiere (este "quiere" fuerza un sujeto que sólo es sintáctico, vale decir, que no existe en la realidad, pero el lenguaje nos habla, como decía el capón de Friburgo: no interprete nadie aquí, como han hecho tantos al leer a Foucault, una teoría conspirativa de la historia) es precisamente esa producción de standings: mientras para la cultura moderna la diferencia era vista como peligro para el cuerpo social, para la cultura posmoderna la diferencia es exaltada como virtud máxima, se exalta una libertad del individuo que está bien en el ámbito legal, pero que es una falsa libertad en tanto nos ata a identidades determinadas (a standings) que solapadamente nos instan a asumir tal o cual perfil de consumo (de algo así hablará entre otras cosas La persa, cuando la termine). Así, la diferencia (la homosexualidad o la bisexualidad en este caso), puesta como "orgullo de la diferencia", es en realidad un gesto que reproduce la cultura que pretendía combatir (todo porque cree estar combatiendo la moral burguesa, que es un cadáver moral, quiero decir que no existe): la diferencia como asunción de una identidad que en realidad ontologiza perfiles de consumidor, es decir, apuntala la cultura que quería objetar. En síntesis: la mentalidad, diría Braudele, es invisible (es la cultura, ¡es la realidad!). La tarea de la filosofía (y también del arte, claro) es hacer visibles los hilos que nos asen para adquirir la libertad verdadera, sacándonos de (para decirlo heideggerianamente) el ser inauténtico, el ser medio.
En resumen, a Tobi le chupa un huevo que lo identifiquen como homosexual, heterosexual o bisexual: se niega a elegir como definitiva (a ontologizar) una idea preconcebida de identidad sexual. Se niega a entrar en casillero alguno (y esa es casi toda su tragedia: construirse su propio casillero desligándose, o mejor siendo, existiendo-como-desligado: aquella alusión en Cicatriz a Ulises oyendo el silencio de las sirenas).
Entonces: salteada la tapia ideológica-cultural (para decirlo con jerga bajtiniana) del heterosexual macho que ve como un oprobio y una mengua a su condición de varón que le rompan el culo, el tipo siente eventualmente placer fisiológico siendo garchado; no se hace cargo, no le importa hacerse cargo de una identidad (sexual en este caso) a partir de ese placer fisiológico; está enamorado de Jaspe y quiere sacarla de la calle; pragmáticamente, se prostituye porque no quiere trabajar y así puede hacer guita fácil y reventarse con los amigos una vez que cobró la guita: no busca más y no tiene nada más; no tiene más horizonte que su placer, y esa es la tragedia con que Tobi sale de Cicatriz y entra en El libro de Jaspe, y la salida de esa ausencia de horizonte es Jaspe, es decir el encuentro, la religazón con lo otro desde un punto de vista nuevo: una religiosidad no deísta como la que esboza muy provisoriamente Tobi en el mail del final de El libro de Jaspe.
Es muy peliagudo y difícil, pero supongo que pasarán un par de décadas hasta que esto se entienda claro: mis libros prácticamente no han sido leídos por nadie, no ha habido la menor exégesis, y es lógico que aparezca como oscuro y embarullado. Pero así debe ser dicho, ça parlé, ¿qué clase de artista valedero sería si les sirviera la verdad en bandeja?: para esos menesteres están los Coelho, Andahazi, Galeano, Rivera, Tizón, Allende de este mundo. No estamos aquí para hacer el camino, sino para dinamitarlo.

Bueno, ya no sé si dije todo lo que tenía que decir, pero son más de las doce y mañana tengo que atender las putas elecciones de Estados Unidos, así que redondeo.
El sábado a la noche fui a bailar a un boliche gay (muy buen sonido, muy buena música) en el que la estrella es el amigo de una gran amiga; fuimos con ella y con otro amigo en común, oriental él. Entre paréntesis, un paisaje de lo más tobiáceo: chicos (muchísimo pendejerío) besándose, chicas besándose, miríadas de personas al palo de ácido; multitud hormigueante, misa neopagana de los sentidos; baños de varones con las paredes llenas de semen de polvos rápidos acabados contra los azulejos; camerinos con nuestro amigo-estrella caracterizado como David Bowie en su período más glam, con canilla libre de champán, vinos, bebidas blancas, agua mineral; conversaciones delirantes y rostros de estupor de los otros bailarines ante las salidas estrambóticas de esa especie de ocurrente a la Oscar Wilde en plan zendadaísta que suelo ser a veces.
Bueno, la cuestión es que salimos tipo siete y media con nuestro amigo-estrella, su novio, el oriental, mi amiga y yo, rumbo a una panadería. Tomamos el 39, bajaron el oriental y mi amiga y seguimos rumbo al sur porteño con los tortolitos. Mientras comíamos facturas, el novio me preguntó qué escribía y me puse a sintetizarle lo que farragosamente escribí párrafos más arriba.
Cuando me explayé sobre las bondades de la próstata, fue un espectáculo verlos con la medialuna suspendida en la mano inmóvil, la mandíbula colgante, entre estupefactos y fascinados con la conversación.
A su vez, esta mañana (o sea la mañana de ayer lunes, ya) le referí todo el cuento al Aforista: quedó shockeado con el asunto de la próstata. Además, se indignó porque durante todos estos años le hayan ocultado que existían todos esos placeres para el varón. Entonces, ya exaltado, concibió formar una ONG y marchar a Plaza de Mayo con pancartas exigiendo "que el Estado nos garantice una poronga a cada uno para que nos rompan el culo a gajos"; en el sucucho de al lado, Pepe, alias El Meteorologista Tanguero, se reía agarrándose la panza y pedía por favor que dejáramos de delirar.
A la tarde, por fin, le sinteticé todos estos meandros a mi vieja, internada por unos chequeos en una clínica porteña durante esta semana, que cuando le nombré lo del efecto fisiológico en la próstata me miró pensando, claramente: "¡se me volvió puto!", mientras yo entendía la mirada y pensaba en Sarmiento, ese viejo cascarrabias y voltaireano y sabio que solía decir, a propósito de rémoras mentales: "es que el atavismo pesa".

sábado 1 de noviembre de 2008

La naturaleza supera al arte

Riéndose de los disparatados personajes que crea en sus ficciones, la realidad le impone al amanuense azorado un personaje imposible suscitado por ella: el dealer remolón.
Como diría Tobi, la verdad es inverosímil.

poema alegrísimo

vértigo del cadalso
la mueca sorda como el crujir de un hueso
poema de palabras como una tráquea rota


pero también erección póstuma
semen para la nada
quijotismo perenne de la vida

jueves 23 de octubre de 2008

Las dos gorduskas grandes


de izquierda a derecha: Mer y Gre.

sábado 18 de octubre de 2008

Educación a distancia (en Atenas 2002-2006, quizá para Jet lag)

Cuando volvió a querer tener una vida social, advirtió hasta dónde la rubia lo había influido y formado en esos dieciocho meses demenciales e intensos como cuatro vidas. Con algo que ya no era melancolía pero que aún era rabia (por tener que darle la razón aunque fuera a miles de kilómetros y un océano de distancia), recuperó centenares (literalmente) de detalles que la rubia le había marcado al brutísimo pendejo gaucho que se había convertido en su pareja: cómo saludar y dirigirse a la gente según las situaciones y los rangos respectivos; no gesticular con los brazos como si fueran aspas, ni hacer morisquetas extrañas; cómo redactar cartas formales de diverso tipo; cómo conversar “amablemente” (caretamente; “sí, caretamente”, concedía la rubia apretando los dientes) sin hacer chistes estúpidos y pedantes que lograban que la gente lo odiase; fijarse antes de salir cómo le había quedado la ropa (el maldito pendejo del orto salía con la camisa arrugada, con el cuello del saco mal doblado, con una botamanga afuera y otra adentro del calzado, con un pañuelo parcialmente visible, con el cepillo de dientes o un peine sobresaliendo vistosamente de un bolsillo trasero, con aliento a mate, a marihuana, a concha); a estar siempre con las uñas impecablemente no sólo limpias sino recortadas (“incluidas las de los pies, mal di to pen de jo del orrrto”); a no comer como un desesperado; a no pedirle al garçon repetir el plato que le había gustado cuando la cena consistía en cinco platos más entrada y postre; a llevar siempre un cepillito de dientes para emergencias; a usar morral o zurrón o mochila y no “bolsitas de mierda de Papá Noel en julio”); a hacerse el nudo de la corbata (“No se puede ser tan inútil… no puede ser que sólo sepas leer, escribir, hablar y garchar”); a no ser descomedido cada vez que se topaba con un petulante o con un imbécil o con un liberal o con un zurdo o con un fascista o con un garca; a mantener la sangre fría SIEMPRE; a no ser (un/tan) energúmeno; a pispear al interlocutor para llevar siempre la conversa a un tono amable (o al menos sin que terminaran trompeándose o detestándolo, porque en opinión de la rubia Tobi era el sujeto más abominable, detestable, grosero, petulante e imprevisible del universo), etcétera, etcétera, etcétera.

Tobi la obedecía sin decirle nada, o como mucho refunfuñando mientras la rubia lo interrumpía para decirle que se apurara porque ya salían (porque siempre le daba las lecciones inmediatamente antes de ir a algún lugar a caretear, y si la rubia era habitualmente quisquillosa, antes de ir a caretear era la persona más insoportable que Tobi hubiera conocido), y la obedecía en el mejor de los casos así, de mala gana (para que no le hinchara más las pelotas, porque la rubia se hartaba de insistirle siempre con las mismas cosas).

Pero entonces (en ese entonces), en Atenas, llegó a escribir un cuadernito de notas con todas las lecciones que premiosamente pudo resucitar en su memoria.

Y no se quedó ahí: el paso siguiente de Tobi, tras aceptar religiosamente / en ausencia las lecciones de la rubia, fue educar a Jaspe. Es decir, memorizar los yeites naturales de la rubia para vestirse, maquillarse, elegir ropa, saludar, la administración magistral de los gestos (reducidos al mínimo: siempre le decía a Tobi que, cuando se excitaba, pasaba de la inexpresividad total a una parafernalia gestual bastante estrambótica), etcétera, etcétera etcétera.

De allí que no fuera ilógico que luego, la primera vez que se encontraron, en una tarde mítica en Buenos Aires, la rubia advirtiera un inquietante (un escalofriante) aire de familia al conversar con Jaspe (aguzada la sensación siniestra de doppelgänger porque no lograba darse cuenta de dónde venía la similitud, porque al mismo tiempo eran dos personalidades claramente distintas y hasta contrapuestas, aun a la primera ojeada).

Pero bueno: ¡educar a Jaspe! Decir, se dice fácil. ¡Cómo una nenita tan dulce y de tan delicada belleza podía tener semejantes modales de cosaco! Era un animalito, un antílope bello y montaraz al que había que mimar media hora para que no se espantase y poder así enseñarle los primeros palotes: No se puede eructar así; Tratá de no sentarte en público con las piernitas así abiertas, mamita, que se te ve toda la bombacha (en el afortunadísimo e inusual caso de que se la hubiera puesto); No deberías lanzar una risotada abrupta delante de una persona que acabás de conocer, y que no sabe por qué te estás riendo y lo puede tomar a mal; No secretees en público, Jasp, está mal; No es conveniente que le pegues una piña en un hombro a Sofi aunque estén bromeando: sos una dama (o deberías intentar serlo si querés salir del albañal, fuckin’ shit); Vos vivís haciendo pogo cuando te mamás, bebé, ¿qué te agarran esos ataques?; Tendrías que bañarte más seguido… ya sé que en Europa ser roñosos es una larguísima tradición, pero yo no la soporto: soy rioplatense; Sí, la vagina también: no soy Napoleón Bonaparte; ¿Cómo me vas a manotear la pija en el medio de un cóctel, mami?: Esto no es la Plaza Omonia a las 4 de la matina; Sí, bebé, si usás un vestido cortísimo o minifalda conviene que te pongas calzones… ¡es hasta sexy! (con una esforzadísima sonrisa de contemporización, apretando los dientes para no putearla); No podés contar ese chiste delante de los tres diseñadores más famosos de Grecia, mami; Tratá de no hablar sobre lo mal que se viste un tipo que está en la fiesta y que no conocés delante de otras tres personas que no conocés; En los cocktails no se manduca el champán como si estuvieras chupando tetrabrik… No es elegante…; Y los canapés no se agarran de a tres mamita, ¡sos una dama, no un gamberro croata! (ya perdiendo la paciencia, último recurso para hacerla entrar en caja).

Pero bueno, Tobi tuvo a favor en su titánica empresa dos detalles que facilitaron su labor pedagógica: 1) Jaspe lo adoraba como a un ser superior, y se creía a pie juntillas cualquier cosa que él afirmase con rostro serio. Parecía tener horror a desilusionarlo: verdaderamente creía que Tobi era un genio y que ella no era “digna” de él, y se esforzaba por dejar de ser un cosaco con aplicación conmovedora. 2) La pibita era muy receptiva, intuitiva e inteligente, y aprendía muy rápido. Los mimos, los souvenirs-mimantes que le prodigaba cuando notaba un progreso importante no hacían más que reforzar su autoestima y sus deseos de aprender más y más, con la voracidad del que ha convalecido de una larga dolencia y comienza a recuperar, ansiosamente, toda su salud.

A todos los placeres que, con sólo existir a su lado, le regalaba Jaspe (la belleza; la dulzura; la lujuria; el embarazo; el bebé; los ojos violetas del bebé, calcados de los de su madre; la maternidad; el cariño; etcétera) se sumaba el placer del maestro que ve a la alumna superándose con tanto talento.

Y la última lección de la rubia había sido esta: exhumar de la memoria su refinamiento e inocularlo en Jaspe produjo un resultado asombroso: la rubia era salvaje, candente, volcánica, de una carnalidad extenuante; con todos sus modales de cuna, seguía siendo el animal de presa, tan bello cuan quisquilloso e indócil. Pero los mismos gestos (naturales, diría Bajtín) que en la rubia no alcanzaban a ocultar a la hembra fatídica, infundidos tardíamente a la dócil Jaspe revelaron una tan dulce cuan aplomada deidad, que en mucho menos del lustro acontecido desde la creación de Ombú había dado en la pareja perfecta de Tobi para las relaciones públicas: le agregaba al elocuente y gentil pero a veces distante y excéntrico Tobi el contrapeso de la calidez y la simpatía femeninas, con la personalidad, llegado el caso, para, en una negociación difícil, decir no, plantear la objeción o incluso pergeñar al voleo la fórmula para zanjar las diferencias insalvables.

sábado 11 de octubre de 2008

Cine con Vecinos en el Rojas

Mi compañero Fabio Junco (alias El Aforista) y su cumpa Julio Midú exponen sus últimas tres películas en el CC Rojas.
Aquí les dejo el detalle.

Saladillo en Buenos Aires
Tres noches entre vecinos.
UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
C e n t r o C u l t u r a l R o j a s
Corrientes 2038 < 4951-6743 / 4954-5524
Programación OCTUBRE

La idea de Cine con Vecinos nació en Saladillo, con el empuje de Fabio Junco y Julio Midú. El objetivo era rodar pequeñas historias o grandes hazañas con bajos recursos y altos instintos. Con todo un pueblo detrás. Actuando, produciendo. De este modo llegaron al Festival de Toulouse, al de La Habana y al Festival de Mar del Plata. Así también comenzó a hacerse "Cine con vecinos" en otras ciudades del interior. Este mes el Rojas presenta tres de los largometrajes más representativos del ciclo, en un adelanto de lo que será el V Festival de Cine con Vecinos en Saladillo.
http://www.rojas.uba.ar/programacion/cine-video.htm
Sábado 11 - Lo bueno de los otros2005 Directores: Fabio Junco y Julio Midú 86 min.
Con la presentación especial de Mimí Ardú y con Emmanuel Chidichimo, Alberto Mastantuono y Carmen Drive.
Dante, un adolescente que lucha contra el alcoholismo de su padre y los problemas que esto ocasiona a su madre, hermanos y abuelos, busca conquistar a su primer amor y cultivar la amistad.
Sábado 18 - Pobres mujeres2005 Directores: Fabio Junco y Julio Midú 96 min. Con René Regina, Nélida Augustoni, Susana Ostuna.
Flora y Carmen son dos hermanas que hace años no se hablan, ni desean hacerlo. Flora vive en un geriátrico, Carmen en la casona de sus padres. No se necesitan, pero esto será por poco tiempo.
Sábado 25 - El último mandado
2007 Directores: Fabio Junco y Julio Midú 78 min. Con Ellen Wolf y Lucas Midú
La relación entre una anciana alemana y el chico que le hace los mandados. Ella oculta un secreto sobre el nazismo en la Argentina.

Entrada gratuita
Sala Batato Barea (Capacidad 130 localidades)
www.cineconvecinos.com.arTRAILER ULTIMO LARGOMETRAJE: http://www.youtube.com/watch?v=ZbhwMkANVWI

viernes 10 de octubre de 2008

Isadora

En uno de los balcones del tercer piso de la radio, donde está el noticiero, hay desde hace semanas un nido de paloma con un pichoncito. Las chicas hacen que se enternecen y el pichón pía que te pía entre la ciudad horrísona.
Hoy alguien encontró a la madre ahorcada con una bolsa en el mismo balcón, al lado del pajarito. Una muerte bastante estúpida: alguien tiró una bolsa (pero ¿desde dónde?) o se voló con tanta mala suerte que quedó enrollada en uno de los fierros de la baranda y la paloma metió el cogote en las ¿asas? y tiró y tiró hasta que se desnucó sola.
Más allá de las paráfrasis a Rafael Alberti ("Se suicidó la paloma") y las alusiones bromistas a una tragedia (en el sentido en que entienden esta palabra los movileros), la situación suele repetirse estúpidamente a lo largo de la vida (esa historia contada por un necio, llena de ruido y furia, que nada significa).
Parecida muerte, por ejemplo, encontró la genial bailarina Isadora Duncan: estaba a punto de partir, en auto, hacia una gira (es lindo pensar que iba a la Costa Azul). Se despidió en la puerta de calle de todos sus seres queridos, les gritó en tono bromista "Parto hacia la gloria" y se envolvió en un larguísimo y glamoroso chal que revoloteaba al fuerte viento de la hora.
Se subió a su superauto, cerró la puerta y arrancó acelerando con todo: el chal se enredó en la rueda delantera izquierda y la ahorcó en un santiamén.

lunes 6 de octubre de 2008

La Mariposa

no es que esté arrepentido
de haberte querido tanto
lo que me apena es tu olvido
y tu traición
me sume en amargo llanto

¡si vieras!
estoy tan triste
que canto por no llorar
si para tu bien te fuiste
para tu bien
te tengo perdonar

aquella tarde que te vi
tu estampa me gustó
pebeta de arrabal
y sin saber por qué yo te seguí
y el corazón te di
y fue tan sólo por mi mal
si fue sincero mi querer
que nunca imaginé
la hiel de tu traición
¡qué solo y triste
piba
me quedé sin amor y sin fe
y derrotado el corazón!

después de libar
traidora
en el rosal de mi amor
te marchas engañadora
para buscar
el encanto de otra flor

y buscando la más pura
la de más lindo color
la ciegas con tu hermosura
para después
engañarla con tu amor

ten cuidado mariposa
de los mentidos amores
no te cieguen los fulgores
de alguna falsa pasión
porque entonces pagarás
toda tu traición
toda tu maldad

no es que esté arrepentido
de haberte querido tanto
lo que me apena es tu olvido
y tu traición
me sume en amargo llanto
¡si vieras!
estoy tan triste
que canto por no llorar
si para tu bien te fuiste
para tu bien
te tengo que perdonar

música: Pedro Maffia
letra: Esteban Celedonio Flores
1923

sábado 4 de octubre de 2008

El Índice Puchero

Los economistas, que son lo más tilingo que hay, utilizan, como uno de los índices más sencillos para calcular el costo de vida, lo que llaman el Índice McDonald's, que suma lo que cuesta en cada país un Big Mac.
Recién se me vino lo anterior a la memoria, al recordar una frase de hace poco más de medio siglo en los hogares de clase media: al entrar el padre a la vivienda a a la hora de la comida y sentir aroma a puchero, solía exclamar "¡Qué olor a pobre que hay en esta casa!", porque el puchero era (como la pizza entre los italianos pobres de hace algunas décadas) un rejunte de lo que había, propio de los que no tenían mucho para elegir.
Un buen indicador de lo que era la calidad de vida en la Argentina peronista: hoy, Martínez de Hoz y Alsogaray y Krieger Vasena y Alemann y Cavallo y demás mediante, un hogar de clase media puede sentirse afortunado si puede comer, en invierno, un puchero a la semana.


viernes 3 de octubre de 2008

Metaescritura 2

Hoy me decía una amiga muy culta, inteligente, talentosa, bella y querida, que mis personajes se mueven al borde de la irrealidad.
No le cité los personajes de Dostoiesvki, tan extremos e incongruentes como profundamente humanos.
Le hablé de que campea en toda mi literatura la idea de la verdad como invención y de las verdades que coexisten y se superponen, se solapan, se contradicen. La incongruencia de la verdad.
Luego cambiamos de tema y se me fue decirle el resto de la idea.
El tema es que si no hay sustancia, esencia inmanente al universo, y la verdad es invención, creación, artefacto cultural, y las verdades se superponen, no hay verdad, hay relatos (como siempre aclaro: no pretendo estar diciendo nada nuevo), hay solamente perspectivas, y entonces, una Jaspe (para aludir al personaje del que hablábamos) dulce en El libro de Jaspe y una Jaspe turra y callejera en el proyectado Libro de Tobi no hablan de Jaspe (que no existe en sentido inmanente) misma sino de lecturas de Jaspe: Jaspe es todas esas lecturas, inclusive la de ella misma sobre sí (¿y qué otra cosa son todas las novelas de Tobi que muchas lecturas de él sobre sí mismo, a ver qué carajo es él para él y para quien sea?), pero no la suma de todas ellas ("el universo es partes sin un todo", escribió Caeiro). Sólo hay interpretación, fragmento (¡pero por Dios, lo dicen las citas que arrancan Cicatriz!: “Todo cuanto el hombre expone o expresa es una nota al margen de un texto borrado por completo. Con más o menos suerte, por el sentido de la nota, inferimos el sentido que podría ser el del texto, pero queda siempre una duda, y los sentidos posibles son muchos”. (Pessoa)
Lo estoy diciendo todo el tiempo, pero claro, nadie ha hecho la lectura total y crítica de mis textos, y descifrar y anudar todas las pistas que tiro en novelas, ensayos, textos breves y poemas es una tarea de galeote. Y faltan muchos años para que alguien considere que vale la pena tomarse el trabajo.
No me quejo, sólo lo consigno.

Metaescritura

Pensaba, hoy mientras caminaba por la calle (últimamente pienso casi únicamente cuando voy caminando por la calle), en un título eventual para la saga tobiácea: Star Weirds. Me gusta la polisemia de la segunda palabra.
Ayer (es decir, ya, antes de ayer), escribí unos quince mil caracteres caminando por la calle, un episodio para agregar a Jet lag o a algún episodio de Jet lag. Salieron solos. Escribí algunos poemas sin pensar si estaban saliendo bien o mal.
En síntesis: parece por momentos que la literatura vuelve.

jueves 2 de octubre de 2008

Periodistas


Dell'Acqua y Junco: la República está salvada con hombres así en el cuarto poder.

sábado 27 de septiembre de 2008

Tobiácea

La relación de la rubia y Tobi estaba tan hecha de histerias, distancias y malentendidos que, con los años, la rubia había aprendido, retrospectivamente, que por ejemplo, el mayor acto de amor del pendejo hacia ella era, cuando amanecían juntos pero no resacados, que él se levantara y le cebara en la cama a ella MATES CON CHUCKER, que ella tomaba siempre a esa hora, pero que él DETESTABA: sólo lo hacía para acompañarla.

viernes 26 de septiembre de 2008

Ramirito


Un actor, el tipo.

domingo 21 de septiembre de 2008

Llamado a la solidaridad

Pido diez lectores a los que les interese lo que hago y que lo entiendan: con eso me conformaría. Mientras tanto, bardeo.

lunes 15 de septiembre de 2008

Incorregible

El retrato de Francisco Fernández sobre Carlos Gardel se llama "están en flor para quererte".
Una vergüenza.

miércoles 10 de septiembre de 2008

Barrio

De noche, las calles de Palermo huelen a spiedo.

jueves 4 de septiembre de 2008

El bello y la bestia


Éste que aquí veis al lado del bello mancebo con el termo es Junco, alias el Aforista. Sí, soy zurdo.
Al maricón no le gusta la yerba Barbacuá.

miércoles 3 de septiembre de 2008

Aforismo

La libertad es un estado de ánimo.

Nuxis

miércoles 20 de agosto de 2008

Tobi, a alguien

Soy un acróbata del frenesí.

[quizá para London]

lunes 18 de agosto de 2008

Madurez de la musa

muertos los muertos
muerto el albur de siempre
de sierpe hirsuta como un árbol ajado
astuta rebelión lánguida y discontinua
pasada fiebre perpetuándose en verbo

sojuzgamiento que ejerce el destino
ese enemigo descarado de la historia

yo sé la estirpe de la nada:
la parí en noches de adolescencia omnímoda
cuando la lámpara votiva del insomnio
amparaba retazos de novelas
retazos íntimos de la fiebre pasada
de la fiebre presente
de la batalla muda por tener un futuro
que fuera un poco más que ese presente dolorido que se me daba

y de a poco aprendí que las verdades se disuelven

pero que quedan grumos de verdades nuevas
y con ellas se escribe
se vive
se construye
que el tiempo es
el arquitecto más fastuoso
y caprichoso
y lapidario
pero que uno
ínfima mónada de conciencia
grumo insignificante
es arquitecto de sí mismo
de su pequeño ser sí mismo

y siempre hay marco
es cierto
pero también se puede decorar el marco
o derruirlo
o transformarlo
y que vivir es esa lucha virulenta
entre uno y lo otro

y al final se comprende que en la perenne lucha
se dan sentido uno-y-otro
como supraunidad
como infraunidad
como alterunidad
como unidad basal de todo lo que ocurre
y que a cada final le sucede un principio
(cada final es un satori)
y al otro día
perenne
recomienza la lucha
lo otro y uno mismo
siempre igual de insondables
y de irreconciliables y lábiles y acérrimos
inconsolablemente siempre pólemos y phylía

a M.

viernes 15 de agosto de 2008

Rocanrol de Tobi

tumberito jamón y porrón
mirá vos que tan lejos llegó:
va por un golpe más de bourbon
y a la plaza irlanda a guapear

rociado con kenzo jungle
moldeado por inter-nova
desayuno en la cama con dios
para el chino chipero que es
juega siempre a que mata de amor
gargantilla de sangre veloz

su cara es tan expresiva
como el par de sus botas nuevas
con sus curdas de goliath
y sus poros brotando hormonas
con bebas impalas que
lo acarician
es feliz

los tiros no duelen mucho
(él sabe que sólo arden)
meta conga risa y cascabel
con la manga seca su nariz
(mandinga lo pone así:
siniestro pero gentil
una sombra chinesca que
encandila a su muerte y se va
¡es feliz!)

los tiros no duelen mucho
(él sabe que sólo arden)
meta conga risa y cascabel
con la manga seca su nariz
(mandinga lo pone así:
siniestro pero gentil
una sombra chinesca que
encandila a su muerte ¡y se va!)

patricio rey y sus redonditos de ricota, "rato molhado"

lunes 28 de julio de 2008

Aforismo esotérico

La diferencia entre un freak y un frontman es el carisma.